Imágenes vía SÓNAR*
¿Quién es ese que lanza interrogantes en baja frecuencia?, ¿por qué esa insistencia en provocarnos preguntas? y, más exactamente, ¿qué se supone que debemos preguntarnos?
Anda estos días escondido tras la mirada hueca, negra y redonda de las sabanas de un fantasma. Antes se ha presentado de las más diversas formas: extravagante muñeco de nieve, mascota semi-humana, genio del fútbol o amrallo ‘smiling’ entrometido.
Apareció por primera vez a finales de mayo de 1994 con ocasión del primer festival de música avanzada Sónar. Desde entonces, puntual, aparece siempre por estas fechas, acompañando el festival y desaparece dejando en nuestra mirada más preguntas que respuestas.
Son diecisiete años de Sónar, pero no es hasta la cuarta edición, con una campaña rompedora cuyos protagonistas son los propios padres de los organizadores del festival, que se establecen la forma y los criterios que hoy siguen vigentes. La imagen fotográfica toma todo el protagonismo, mientras el diseño se reduce a su aspecto más funcional. La singularidad y, como efecto de esta, la provocación y la ironía -munición de difícil de encontrar en el arte- son los criterios más evidentes. Porque hablamos de arte que, disfrazado de campaña promocional de uno de los más prestigiosos y difundidos festivales de música europeo, consigue llegar a toda una sociedad. Pero es una sociedad acostumbrada a campañas, publicitarias y propagandísticas; privadas y gubernamentales, que dan respuestas a preguntas que ni tan siquiera formulamos, con un espacio de interpretación menor que el que deja una película pornográfica. Y es así, a falta de costumbre, como la interpretación se convierte en pregunta, y la pregunta en provocación. Son preguntas trampa, pues en sí mismas contienen las respuestas. Pero hay cosas que no se comprenden con palabras. Precisamente y por eso mismo están formuladas con imágenes.
Cada año, cada campaña, con su propio discurso, pero hilvanadas entre sí hasta formar un corpus de obra cuya coherencia -la intemporalidad de sus preguntas y el modo en que están formuladas- podemos apreciar ahora con la perspectiva que nos ofrece el paso del tiempo. Ajeno a las modas, la propuesta de una década atrás bien podría funcionar hoy.
Imágenes que forman parte del imaginario colectivo de una generación de aficionados a la música -casi un millón de asistentes en 16 años de festival- y que funcionan como medida del tiempo: quien haya asistido en alguna ocasión al festival quizá no recuerde el año, pero seguramente sí la imagen. Escondido tras la sábana hay un hombre de 44 años, menudo y robusto, con bigote y ceja que se arquean al unísono de una sonrisa inteligente y contagiosa. Video-artista, músico, creador del festival Sónar y -además- dueño de la bodega 4 Kilos Vinícola. El que hace las preguntas se llama Sergio Caballero, y nos está esperando el año que viene.
*Sound Navigation And Ranging, navegación y alcance por sonido utilizando verdadías que van desde las infrasónicas hasta las ultrasónicas, imperceptibles para el oido humano.
Jaime Serra
La Vanguardia
11 de junio del 2010





